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 Nota
Noticia:38190 BIOETICA : 2/10/2011
Derecho o Delito ¿? 

“Derecho” al aborto: cuando el progresismo criollo coincide con el imperialismo internacional del dinero


Viernes, 30 de Septiembre de 2011 19:48
(AA) Publicamos aquí la segunda carta abierta que ha enviado el Prof. José Arturo Quarracino el pasado 21 de setiembre a la Dip. Cecilia Merchán con motivo del proyecto de aborto con número de expediente 998-D-2010. En esta carta bien fundamentada y documentada con citas bibliográficas, el Prof. Quarracino le reprocha a la Dip. Merchán que en materia de aborto, ella se alinea con el capitalismo y “el imperialismo internacional del dinero” (bien representado por el clan Rockefeller), a los cuales ella siempre critica por su extracción política supuestamente progresista.

¿el derecho a la vida de una persona depende del “deseo” de otra persona?

Diputada Nacional Paula Cecilia Merchán

De mi mayor consideración:


En estos días usted, junto con un grupo de diputados, acaba de reiterar la presentación de un proyecto de ley sobre «Derecho de toda mujer a la interrupción voluntaria del embarazo durante las primeras 12 semanas de gestación en cualquier establecimiento del sistema de Salud».


En este proyecto se determina que no sólo «toda mujer tiene derecho a decidir la interrupción voluntaria de su embarazo durante las primeras doce semanas del proceso gestacional», sino que también «tiene derecho a acceder a la realización de la práctica del aborto en los servicios del sistema de salud» (Arts. 1º y 2º).

Pero además se propone que toda mujer tenga derecho a abortar, más allá de las 12 semanas de gestación, «si el embarazo fuera producto de una violación, acreditada con denuncia judicial o policial o formulada en un servicio de salud», «si estuviera en riesgo la salud de la mujer» o «si existieran malformaciones fetales graves» (Art. 3º), todo ello «sin ninguna autorización judicial previa».


También se postula el derecho a la objeción de conciencia de médicos y personal de salud que no deseen intervenir en estos actos “médicos” (Art. 6º).


1. DERECHO A MATAR AL PROPIO HIJO.


A diferencia de anteriores proyectos, en los que se pretendía imponer el criterio que el aborto es un crimen que no debería ser castigado, usted sostiene que MATAR AL PROPIO HIJO ES UN DERECHO QUE TIENE TODA MUJER (!!!) ¿Pero cuál es el “criterio” que sustenta esta irracionalidad? En las “Fundamentaciones” del proyecto usted cita textos y documentos que avalarían tal derecho, pero nunca explicitan en qué se basa el mismo. Usted habla de “interrupción voluntaria” del embarazo –es decir, eliminar al hijo porque no se lo “desea”- y del “derecho al aborto como una causa justa. Ahora bien, más allá de la justificación legalista positivista de los documentos citados, ¿podría usted explicar, desde su «progresismo», en qué basa que MATAR AL PROPIO HIJO en FORMA VOLUNTARIA ES UN DERECHO? Si no desear la existencia es la fuente de este “derecho”, ¿usted no está reivindicando, por ejemplo, que Adolf Hitler actuó conforme a Derecho, cuándo dispuso por ley la eliminación de todas aquellas personas que no deseaba que existieran?

Usted pretende que esta propuesta del filicidio como derecho es «progresista». Pero llama poderosamente la atención que el espacio político al que usted pertenece condene el Consenso de Washington, el neoliberalismo y la expansión del poder financiero internacional, mientras que en el plano político-ideológico REIVINDICAN EL IDEARIO ANTINATALISTA Y GENOCIDA del imperialismo internacional del dinero, representado y materializado por el clan Rockefeller. ¿O usted no sabe que el patriarca y pionero del control de la natalidad a nivel planetario fue John Davison Rockefeller III (hermano de David y Nelson Rockefeller), quien inventó e impuso el concepto de “embarazo no-deseado” como “fundamento” del aborto?

¿Tampoco sabe usted que el supuesto “derecho” al aborto está basado en el principio “ético” que sostiene que «sólo deben ser traídos al mundo los hijos deseados o queridos», tal como lo ha definido hace años el “clan” Rockefeller [1]?

¿Tampoco sabe que el tríptico “educación para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir» es el mismo esquema instrumental diseñado por esta oligarquía financiera y plutocrática para controlar el crecimiento poblacional en Estados Unidos y en el mundo entero [2]?

¿No sabe usted que «la exigencia hacia el Estado de realizar modificaciones en los sistemas de Educación, Salud y Justicia», así como también la de «propiciar profundos cambios culturales en la sociedad» coincide con el planteo que hace el mismísimo John Davison Rockefeller III, de acompañar la educación de la población y el acceso a mejor información y servicios para controlar la fertilidad con cambios radicales en los valores y en el sistema político, a través de un conjunto diferente de valores respecto a la naturaleza, la trascendencia de un sistema de mercado de laissez-faire, la redefinición de la identidad humana en términos que trasciendan el consumismo y un cambio radical de la ética del crecimiento (o su abandono) [3]

¿Acaso no sabe usted que este esquema-tríptico es el que recomendó Henry Kissinger como Consejero de Seguridad Nacional en su conocido Memorando de Seguridad Nacional 200/74, diseñado para salvaguardar la seguridad nacional de Estados Unidos y sus intereses de ultramar? ¿No saben acaso que el entonces presidente de Estados Unidos, Gerald Ford, rubricó este diseño que usted promueve en la Decisión Presidencial de Seguridad Nacional 315/75? [4].

En este sentido, sería bueno que usted explique cómo puede levantar banderas políticas anti-imperialistas y contra el neoliberalismo de los ´90 o reivindicar el indigenismo latinoamericano y por otro lado trabajar a favor de la seguridad nacional de Estados Unidos y su domino imperial, promoviendo la ideología dogmática antinatalista y genocida de la plutocracia financiera angloamericana representada por el “clan” Rockefeller. ¿Cómo hace para unir al Che, a Evo Morales, a Santucho con Gerald Ford, Henry Kissinger y David Rockefeller?

¿Cuando usted reivindica el “aborto legal para no morir” en realidad no están diciendo que la madre-asesina debe tener cobertura médico-asistencial para cometer un crimen en buenas condiciones sanitarias? Pero al sostener esto, ¿usted no está convirtiendo al sistema de salud en una pulcra carnicería humana, en genocidio de guante blanco.

Usted afirma que «despenalizar y legalizar el aborto [asesinato del propio hijo] es reconocer que no hay una única manera válida de enfrentar el dilema ético que supone un embarazo no deseado. Es reconocer la dignidad, la plena autoridad, la capacidad y el derecho de las mujeres para resolver estos dilemas y dirigir sus vidas […]». En este caso, ¿sabe usted que está repitiendo literalmente las palabras de John Davison Rockefeller III: «La Comisión CREE que las diversas prohibiciones contra el aborto a lo largo de Estados Unidos surge como obstáculos al ejercicio de la libertad individual: la libertad de las mujeres para hacer elecciones morales difíciles basadas en sus valores personales, la libertad de las mujeres para controlar su propia fertilidad y, finalmente, la libertad respecto a las cargas pesadas de un embarazo no-deseado» [5]?

En este sentido, llama la atención que usted forme parte de un espacio político cuyos máximos dirigentes reivindican las figuras del Che Guevara y de Mario Roberto Santucho, al mismo tiempo que reivindica la ideología antinatalista y genocida de la “familia” Rockefeller, que de revolucionaria y trotskista no tiene nada. Permítanme preguntarle; ¿cómo hace usted para poner en un mismo plano al Che o a Santucho y a David Rockefeller y sus hermanos? También llama la atención la reivindicación que usted hace de uno de los máximos exponentes del moderno pensamiento liberal burgués, John Locke, antecesor y patriarca de la ideología sustentada por la parasitaria y usurera oligarquía financiera moderna. ¿No sabe usted que el pensador inglés es uno de los antecedentes más notables de la doctrina de la eliminación preventiva de todo ser humano que puede ser un posible adversario o enemigo? [6]

2. DERECHO BÁSICO A DECIDIR LA CANTIDAD DE HIJOS Y EL ESPACIAMIENTO ENTRE ELLOS.

En otra de sus consideraciones a favor del aborto “legal”, usted afirma que «El derecho a decidir no sólo se circunscribe al derecho a la interrupción de un embarazo, sino que incluye también la posibilidad de decidir la maternidad. Es reconocer a las mujeres como sujetos sociales, como ciudadanas y agentes morales capaces de decidir si desean o no ser madres, el número de hijos y el espacio entre los nacimientos». Una vez más, ¿usted no sabe que esto es lo mismo que ha planteado literalmente el patriarca del genocidio abortista¸ John Davison Rockefeller III, como un dogma no fundamentado ni científica ni racionalmente: «Creemos que la gran mayoría de los padres desean tener el conocimiento y los medios para planificar sus familias; que la oportunidad para decidir el número y el espaciamiento de los hijos es un derecho humano básico», para «preservar la paz mundial» [7]?


Que ya desde 1968 este dogma antinatalista y controlador del crecimiento poblacional mundial se haya impuesto en los organismos internacionales (convertidos en supranacionales y controlados por el imperialismo internacional del dinero), como las Naciones Unidas, significa que la gran oligarquía y plutocracia financiera, de raíz angloamericana, ha impuesto sobre el resto del mundo su ideología criminal. ¿POR QUÉ USTED PREDICA ESTE DOGMA OLIGARCA? ¿Puede explicar en qué sentido ser “progresista” es pensar igual que los Rockefeller & Cía.?

En este esquema, usted levanta las banderas de los derechos sexuales y reproductivos «como derechos básicos de todas las personas». No sólo el sentido común reconoce que el derecho a la vida es el primer derecho humano y básico, también lo hace su “venerado” John Locke, cuando sostiene que hay cuatro derechos naturales, previos a toda configuración estatal y a toda codificación legal: a la vida, a la libertad, a la salud y a la propiedad. [8].

Como es evidente de suyo, la propuesta de ustedes atenta contra los tres primeros derechos mencionados, de los cuales despojan al abortado.

En apoyo de su propuesta, abogando por los derechos sexuales y reproductivos como derecho “básico” de toda persona, usted recurre al fundamento planteado en la Plataforma de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, en la cual se afirma: «Los derechos reproductivos abarcan ciertos derechos humanos que ya están reconocidos en las leyes nacionales, en los documentos internacionales de derechos humanos y en otros documentos pertinentes de las Naciones Unidas, aprobados por consenso. Estos derechos se basan en el reconocimiento del derecho básico de todas las parejas e individuos a decidir libre y responsablemente el número de hijos, el espaciamiento de los nacimientos y el momento de tenerlos y a disponer de la información y de los medios necesarios para ello y el derecho a alcanzar el nivel más alto de salud sexual y reproductiva. También incluye el derecho de todas las personas a adoptar decisiones en relación con la reproducción sin sufrir discriminaciones, coacciones ni violencia»[9]. Como bien puede apreciar, al hacer el reconocimiento a la propuesta de este documento, en realidad usted están reivindicando la ideología del clan Rockefeller, eso sí, desde la “izquierda”. Pero no se trata de una mera coincidencia conceptual (de por sí grave), sino política-ideológica, ya que además el mismísimo David Rockefeller alabó y ponderó esta Conferencia y sus propuestas, como elemento fundamental para avanzar en el control de la natalidad a nivel mundial, para promover el desarrollo económico y proteger el medio ambiente (???) [10].


Una vez más, con la mano izquierda usted levanta al Che y a Santucho, con la mano derecha levanta a los hermanos Rockefeller. ¿Cómo hace? ¿No es una actitud esquizofrénica?

3. LEGALIZACIÓN DEL ABORTO COMO ACTO DE JUSTICIA SOCIAL.


Usted sostiene que «legalizar el aborto en razón de justicia social es reconocer que en el contexto latinoamericano, sumido en la pobreza y en la desigualdad social, son las mujeres pobres quienes sufren o mueren por abortos realizados en clandestinidad», ya que «las mujeres de los sectores más ricos o mejor ubicados social y económicamente acuden en forma privada a profesionales idóneos, las pertenecientes a las franjas más pobres sólo tienen acceso a procedimientos caseros o de baja calidad, y por lo tanto, riesgosos para su salud y su vida».

No deja de ser llamativo el razonamiento que usted esgrime: en vez de luchar a fondo y en serio contra la pobreza y la desigualdad social, usted aboga para que las mujeres pobres puedan matar a sus hijos, al igual que las mujeres ricas, en condiciones “seguras”, pero ni por casualidad se le ocurre equiparar ya los derechos que realmente dignifican a la mujer: alimento para sí y para sus hijos, vivienda digna, acceso integral a la salud, educación, etc. Pero más llamativo aún es que la “fundamentación” que usted formula ES LA MISMA QUE FORMULÓ YA EN 1972 JOHN DAVISON ROCKEFELLER III: «La Comisión CREE que las diversas prohibiciones contra el aborto a lo largo de Estados Unidos surge como obstáculos al ejercicio de la libertad individual: la libertad de las mujeres para hacer elecciones morales difíciles basadas en sus valores personales, la libertad de las mujeres para controlar su propia fertilidad y, finalmente, la libertad respecto a las cargas pesadas de un embarazo no-deseado. Las disposiciones restrictivas también violan la justicia social, pues cuando se prohíbe el aborto, las mujeres recurren a abortos ilegales para prevenir nacimientos no-deseados. Los abortos médicamente seguros han estado disponibles siempre para las mujeres ricas, las que pueden afrontar los elevados costos de médicos y viajes al extranjero; pero la mujer pobre ha sido forzada a arriesgar su vida y salud con remedios populares y practicantes desacreditados» [11]. Éste es el único “derecho” de las mujeres pobres que los Rockefeller equiparan con el de las mujeres ricas: matar al hijo no-deseado en condiciones “seguras”. De equiparar el resto de los derechos, ni una palabra. ¿Cómo se explica que usted se defina como progresistas y a la vez coincida en forma absoluta con los hermanitos Rockefeller? ¿Para usted los Rockefeller son ahora los sucesores del Che y de Santucho?


4. LA ILEGALIDAD DEL ABORTO COMO PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA.


Usted sostiene que «una de las consecuencias más terribles de las leyes penalizadoras del aborto en nuestro país es la muerte de 300 a 400 mujeres en edad fértil por año».


En primer lugar, el argumento que ustedes esgrimen es rayano en lo ridículo: las mujeres mueren no por ser madres, sino por no querer serlo. Además, no mueren a causa de las leyes penalizadoras, sino porque pretenden matar a sus propios hijos.


En segundo lugar, usted hace afirmaciones mendaces respecto a la cifra en cuestión, ya que oficialmente el Ministerio de Salud de la Nación sostiene que en los últimos años las muertes por esta causa son menores a 100. Pero aunque la cifra fuera real, y siguiendo su “razonamiento”, ¿habría que despenalizar y convertir en un problema de salud pública la violencia contra las mujeres, ya que mueren por año entre 180 y 200 mujeres?


Si aplicáramos su lógica, ¿también habría que despenalizar y convertir en un problema de salud pública los asaltos a ancianos que resultan brutalmente agredidos, para que tanto un aborto como un ataque contra personas ancianas, “realizado con buenas condiciones sanitarias, con posibilidades de derivación por complicaciones, utilizando métodos seguros y eficaces, por profesionales calificados, no constituye un riesgo para la salud física y psíquica [de las mujeres y de los ancianos], salvo las normales de cualquier intervención menor”?

Por otra parte, ¿sabe usted que su propuesta de considerar el aborto como un problema de salud pública coincide en forma absoluta con el diseño genocida del clan Rockefeller: «Nosotros creemos que el aborto no debe ser considerado un sustituto para el control de la natalidad, sino más bien un elemento más en un sistema general de cuidado de la salud materno-infantil» [12]?

¿Ignora también usted que «la ciencia y la medicina en general, y el aborto en particular, fueron utilizados como armas de destrucción masiva por los médicos nazis en su celo para cumplir con el clima político de la época»? ¿Usted no sabe que «la política nazi sobre el aborto y el parto fue precisamente uno de los métodos dispuestos y diseñados para asegurar el extermino de aquéllos a quienes los nazis consideraban que tenían “vidas no dignas de vivir”» [13]?

¿Ignora usted que el mismo Adolf Hitler emitió una Declaración en 1942, según la cual sostenía que los nazis debían «utilizar todos los medios para instalar en la población la idea que es dañino tener muchos hijos, los gastos que causan y el efecto peligroso para la salud de la mujer… Será necesario abrir instituciones especiales para abortos y los médicos deben ser capaces de ayudar allí en caso que algún cuestionamiento de esto sea un quiebre de su ética profesional» [14]?


Es notable: en apoyo de su propuesta no sólo está el clan Rockefeller, sino también el mismo Adolf Hitler. ¿Está usted segura que su propuesta es “progresista”?


5. ABORTO EN CASOS DE EMBARAZO POR VIOLACIÓN.


Usted pretende que el aborto pueda ser efectuado en cualquier etapa de un embarazo en casos que éste sea producto de una violación. En este sentido, usted propone la pena de muerte para la criatura gestada (ser humano indefenso que no ha cometido ningún delito), mientras que para el criminal violador usted propone… nada.

¿No considera usted que es una locura total condenar a muerte a un inocente y dejar vivo a un criminal? ¿Cuál es el carácter “progresista” de esta propuesta propia de las épocas pre-cavernícolas de la historia humana? ¿Ésta es la ética revolucionaria que aprendió del Che o de Mario Santucho? Lamentablemente, usted parece ignorar que lo que propone ya fue diseñado y postulado en el año 1969 por el “camarada” Harrison Tweed (asesor legal del Chase Manhattan Bank y de la familia Rockefeller[15]), en momentos en que era presidente del American Law Institute, organismo privado fundado por un miembro del Council on Foreign Relations, manejado ininterrumpidamente desde el momento de su creación por el «Imperio Rockefeller»?[16]. ¿Sabe usted que este criterio fue explicitado en un borrador del Model Penal Code (Código Penal Modelo)[17], esbozado mas nunca aprobado, pero que le sirvió a la oligarquía angloamericana para “justificar” y legitimar este criterio?


¿Por qué en este caso usted recurre a las propuestas ideológicas de la oligarquía angloamericana de los Rockefeller y sus secuaces, en vez de recurrir al americanismo indigenista que reivindican de palabra, pero no en los hechos? ¿Por qué dejan de lado la doctrina de la Convención Americana de los Derechos Humanos (San José de Costa Rica, 1969), que prohíbe la aplicación de la pena de muerte en los países donde no está implantada o ha sido derogada, y que prohíbe la aplicación de la pena de muerte –en países donde está vigente- a personas menores de edad o a mujeres embarazadas? [18]

¿Por qué olvida usted que el nascituro en el vientre de la madre es un ser humano, y por eso mismo ya es persona, según la Convención Americana de Derechos Humanos?



6. LA DES-JUDICIALIZACION DEL ABORTO.

Usted pretende que la práctica del aborto en nuestro país se efectivice «sin ninguna autorización judicial previa? Usted no lo van a creer, ¿pero sabe quién ha formulado una propuesta idéntica a la suya? El “camarada progresista” John Davison Rockefeller III, en su “revolucionaria obra trotzkista” Population and the American Future: «La mayoría de la Comisión CREE que las mujeres deben ser libres para determinar su propia fertilidad, que la cuestión del aborto debe ser dejada al arbitrio de la conciencia de la individuo afectada, en consulta con su médico, y que los Estados debe ser animados a sancionar estatutos legales afirmativos, para crear un marco positivo para la práctica del aborto a petición» [19].


En definitiva, bien podría explicar usted por qué, si por un lado reivindican el indigenismo latinoamericana, la resistencia popular contra el neoliberalismo, el socialismo progresista, los nuevos líderes “izquierdistas” latinoamericanos, por otro lado propone imponer criterios jurídicos, ideológicos y culturales elaborados y diseñados por la oligarquía más feraz y genocida que ha conocido la historia de la humanidad. Bien podría explicar usted por qué, si repudia el Consenso de Washington, el neoliberalismo de los ´90 y la globalización, no duda en difundir y promover la ideología genocida de la oligarquía angloamericana.


No creo estar errado afirmar que si los hispanoamericanos queremos ser libres de toda dominación extranjera, mal pueden usted pretender unir la ideología gorila y reaccionaria de la oligarquía imperialista angloamericana con la liberación de nuestros pueblos para “conquistar nuestra segunda y definitiva independencia”, tal como dice la Declaración de Principios de la agrupación política a la que ustedes pertenece. ¿CÓMO PRETENDE QUE NUESTRO PAÍS SEA LIBRE CON LAS BANDERAS DE DAVID ROCKEFELLER Y SU FAMILIA? ¿O es que de ahora en más usted van a impulsar la consigna «¿Juana Azurduy y la familia Rockefeller UN SOLO CORAZÓN»?


En caso de persistir en esta actitud de seguir promoviendo los criterios y desvalores del proyecto antinatalista del clan Rockefeller, me permito preguntarle:


1) ¿La Convención Americana de Derechos Humanos no tiene rango constitucional en nuestra Patria?


2) ¿La Convención Americana de Derechos Humanos no prohíbe la instauración de la pena de muerte en países como el nuestro, donde no está implantada?


3) ¿La Convención Americana de Derechos Humanos no prohíbe la aplicación de la pena de muerte a menores de 18 años y a mujeres embarazadas, allí donde rige?


4) ¿Con su iniciativa, usted no está promoviendo una legislación que es claramente anticonstitucional o inconstitucional, en cuanto va en contra de las disposiciones constitucionales respecto a la aplicación de la pena de muerte?


5) ¿Sabe usted en su famoso Memorando 200/74, Henry Kissinger propone la implementación de políticas de control de natalidad en todo el mundo para proteger la seguridad nacional de Estados Unidos y sus intereses de ultramar? ¿Sabe usted que en este documento oficialmente en vigencia hasta hoy la despenalización del aborto es fundamental para asegurar el éxito de los planes de control de la natalidad? En este caso, usted pretender promover una legislación que sirve claramente para proteger la seguridad nacional de Estados Unidos, con el estandarte de Juana Azurduy.


6) Que la oligarquía financiera internacional haya implementado en el mundo la aplicación de la pena de muerte a nascituros y nonatos, violando expresas disposiciones constitucionales y tratados internacionales, es simplemente un acto soberbio y prepotente de los que se creen que por ser multimillonarios pueden hacer lo que quieran y puedan violar todas las leyes que ponen freno a sus designios criminales. Lo que no se entiende en absoluto es por qué usted pretende hacer lo mismo que la oligarquía financiera mundial, proponiendo la violación de claras y explícitas normas constitucionales que protegen la vida de todo ser humano desde la concepción y prohíben la implantación de la pena de muerte. Aunque usted se pretenda progresista, propone lo mismo que los oligarcas angloamericanos promotores del asesinato legal de millones de seres humanos a quienes les niegan el derecho a la existencia.


En definitiva, Juana Azurduy luchó, con armas en la mano, para conquistar la independencia política de nuestro continente sudamericano. Usted, en nombre de ella, promueve la ideología genocida, antinatalista y abortista del capitalismo financiero internacional, al servicio de la dominación política, económica, social y cultural de nuestros pueblos. Usted levanta la figura de Juana Azurduy para introducir en nuestra Patria la ideología del genocidio abortista promocionado por el clan Rockefeller y los “amos del universo”. ¿Esquizofrenia o hipocresía?


Estimada Paula Cecilia, la disyuntiva es clara: o Juana Azurday o el clan Rockefeller. Mezclar las dos cosas es política cipaya, propia de los traidores a la Patria.


La saludo atte., y quedo a su disposición, por si le interesa conocer toda la documentación que demuestra que propuestas como la suya están al servicio del peor de los colonialismos contemporáneos, el del imperialismo internacional del dinero fabricado por las oligarquías británicas y estadounidenses.


José Arturo Quarracino

Temperley, 21 de setiembre de 2011

[1] Rockefeller Commission Report, Population and the American Future, Chapter 11.
[2] Rockefeller Commission Report, Ibidem, Chapter 1.
[3] Ibidem.
[4] Henry Kissinger, Memorando 200/74. Implicancias del crecimiento poblacional mundial para la seguridad de Estados Unidos y sus intereses de ultramar, del 24 de abril de 1974; Gerald Ford, Decisión de Seguridad Nacional. Memorando 314/75, del 26 de noviembre de 1975.
[5] Rockefeller Commission Report, op. cit., Chapter 11.
[6] John Locke, Segundo ensayo sobre el gobierno civil, Capítulo 3: «Del estado de guerra».
[7] John Davison Rockefeller III, Statement on Population from World Leaders, New York, 1966.
[8] John Locke, op. cit., Capítulo 2: «Del estado de naturaleza».
[9] Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, Plataforma de Acción, Capítulo 7. § A., El Cairo 1994.
[10] «David Rockefeller en la ONU», en la cena del Embajador de Estados Unidos en Naciones Unidas, realizada por el Business Council for the United Nations, ver en http://www.youtube.com/watch?v=HFT5x9_MzdY
[11] Rockefeller Commission Report, op. cit., Chapter 11.
[12] Rockefeller Commission Report, Ibidem., Chapter 11.
[13] Tessa Chelouche, «Doctors, Pregnancy, Childbirth and Abortion during the Third Reich», en IMAJ, Vol. 9, March 2007.
[14] Adolf Hitler, Kart Brandt and Martin Borman, Statement on 1942.
[15] «Harrison Tweed», en http://en.wikipedia.org/wiki/Harrison_Tweed
[16] Gary Allen, The Rockefeller File, Nueva York, 1976, Chapter Five.
[17] American Law Institute, Model Penal Code, Section 203.3. Abortion, en http://hometown.aol.com/abtrbng/mpca.htm
[18] Convención Americana de Derechos Humanos, Artículos 1 a 4.
[19] Rockefeller Commission Report, op. cit.., Chapter 11.




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