|   edición nro : 7283    |    lectoresdiario@gmail.com
 Diario
 Secciones
EMAIL - CARTAS DEL LECTOR
CALENDARIO
INTERNACIONALES
AMERICANAS
NACIONALES
PROVINCIAS
PROV.BS.AS.
PORTEÑAS
INFORMACION GENERAL
DIPLOMATICAS
CULTURA
ARTE
POLITICA
HISTORIA
JUSTICIA
PYMES
ECONOMIA
ECOLOGIA
EDUCACION
EDUCACION TECNICA
ESPECTACULOS
TELEVISION
CINE
VIDEO / DVD
PROXIMOS ESTRENOS
TEATRO
CINE ARGENTINO
MUSICA
POP/ROCK
FOLKLORICA
TANGO
MELODICA
CLASICA/JAZZ
DANZA
CARTELERA
FESTIVALES
RADIO
CIEN BARRIOS PORTEÑOS
VATICANO
LITERATURA
INFANTILES
ADOLESCENTES
ADULTOS MAYORES
MUJER
.
FAMILIA
COLECTIVIDADES
COCINA INTERNACIONAL
COCINA NACIONAL
CAMPO ARGENTINO
GANADERIA
AVICULTURA
APICULTURA
AGRICULTURA
BOTANICA
ANIMALES DOMESTICOS
REINO ANIMAL
CIENCIA
SERVICIOS COMUNITARIOS
EXTRAVIOS
POLICIALES
PUEBLOS ORIGINARIOS
BIOETICA
HEROES DEL SILENCIO
.
SALUD REPRODUCTIVA
SALUD
NUTRICION
PSICOLOGIA
MEDICINA
SALUD Y ESTETICA
BIOQUIMICA
GUIA PROFESIONALES
CONGRESOS
CURSOS
ARQUITECTURA-CONSTRUCCION
COMPUT/INFORMATICA
INMOBILIARIAS
.
CLASIFICADOS
SOCIALES
PERSONAS DESAPARECIDAS
TURISMO
TURISMO INTERNACIONAL
TURISMO NACIONAL
TURISMO PROV BS.AS.
TURISMO PORTEÑO
MED. DEPORTIVA
DEPORTES
AJEDREZ
AUTOMOVILISMO
ATLETISMO
BASQUETBOL
BEISBOL
BOCHAS
BOWLING
BOX
CANOAS-KAYAC
CICLISMO
EQUITACION
ESGRIMA
ESQUI
FUTBOL
PELOTA
GIMNASIA
GIMNASIA ARISTICA
GIMNASIA RITMICA
GOLF
HANDBALL
HOCKEY
HOCKEY PATIN
KARATE
TAEKWONDO
LUCHA
MOTONAUTICA
NATACION
PATO
PATIN ARTISTICO
PATIN CARRERA
PATIN HIELO
PESAS
POLO
TIRO
REMO
RUGBY
SOFTBOL
SURF
TENIS
TENIS DE MESA
SCUASH
VELA
VOLEIBOL
WATERPOLO
JUDO
DAKAR
TURF
JUEGOS ESPECIALES
STAFF
CAP. DIFERENTES
DEPORTES DE INVIERNO
R.CROMAGNON
POSTUMAS
MEDIOS
ORG.LATINOAMERICANAS
.BEIJING 2008
PARALIMPICOS
GUADALAJARA 2011
IGLESIAS EVANGELICAS
RELIGION
MUNDO EMPRESARIO
HUMOR
GREMIALES
ASOCIACION OLIMPICOS ARGENTINOS
.
COMUNIDADES MESIÁNICAS
.MECENAS OLIMPICOS
.
.
.
.
.
.
.
.
 


 

 

 Nota
Noticia:45781 EMAIL - CARTAS DEL LECTOR : 22/2/2016
La Paciencia y el Rumbo. 

Lector escribe sbre el<<

La paciencia y el rumbo.

En estos tiempos la discusión parece centrarse en la velocidad con la que se deben generar los cambios, en la calidad y en la profundidad de las eventuales transformaciones necesarias. Tal vez valga la pena dedicarle unos instantes a reflexionar sobre el vínculo de la paciencia y el rumbo, aspectos que intentan mostrarse de forma aislada pero que tienen indivisibles conexiones conceptuales.

Luego de tantos años de políticas equivocadas y ademanes autoritarios, de desmesurada dilapidación de recursos y de obscena corrupción, parece justo pretender que se de vuelta la página asumiendo que la etapa que viene debe ser sustancialmente mejor que la que se está dejando atrás.

Es inevitable, en ese proceso, que asomen las ansiedades y que todo lo anhelado se reclame con mayor vehemencia. La infantil idea de que todo se resuelve con un simple "chasquido de dedos" es, a todas luces, una gigantesca fantasía y es parte del tradicional pensamiento mágico tan enquistado en estas sociedades.

Cierta expectativa desproporcionada nubla la vista y se aparta de la realidad. Es pertinente señalar que esas esperanzas han sido intencionalmente alimentadas desde la política en temporada proselitista y no provienen de la típica ingenuidad de la gente. En esto tendrán que hacerse cargo de las promesas de campaña y de los desafortunados recursos discursivos utilizados para seducir oportunamente al electorado.

La existencia de condiciones generales preexistentes, bastante negativas por cierto, no contribuye demasiado complicando la marcha, obligando a usar la creatividad y agudizar el ingenio para sortear esos escollos que tampoco fueron suficientemente previstos, ni debidamente dimensionados.

En ese contexto, el debate sobre "gradualismo o shock" se ha instalado y parece que vino para quedarse. Algunos creen que los problemas deben extirparse de una sola vez, porque así se podrá evolucionar más rápidamente. Por el contrario, otros sostienen que hay que evitar significativos impactos de esas decisiones sobre la comunidad y afirman que los logros deben conseguirse de un modo progresivo y por etapas.

Es probable que en esto no se pueda ser tan absoluto. Los remedios para resolver ciertos dilemas deben estar dotados de contundencia y frontalidad, pero en otras ocasiones se requiere de una secuencia extendida. La mayoría de los ciudadanos parece preferir, en términos generales, una estrategia más pausada. Bajo ese paradigma piden eufóricamente paciencia e invitan a generarle espacio a los gobernantes para que puedan maniobrar en la coyuntura y abordar cada asunto sin la clásica presión de la premura cívica.

Sin embargo, un ingrediente central parece escapar a este simplificado análisis tan habitual, que pretende exhibir aristas de aparente racionalidad. Es cierto que se debe tener paciencia cuando el camino elegido ha sido el adecuado, porque es muy razonable que si se está avanzando en el itinerario acertado se reclame serenidad, inclusive cuando las expectativas no se estén cumpliendo en su totalidad.

Ese planteo es lógico pero solo cuando se peregrina por el derrotero apropiado. No puede resultar deseable jamás tener paciencia frente a las rutas mal elegidas. Si el gobierno no hace nada sobre una cuestión, solo gira en círculos o va en la dirección exactamente contraria a la deseada por casi todos, la paciencia es, seguramente, la peor de las actitudes.

Si alguien tuviera que viajar hacia el norte seleccionará la carretera que lo lleve hacia ese lugar. Si para lograr el objetivo final y llegar a destino se tarda un poco más o un poco menos, allí entonces cabe tener presente las circunstanciales dificultades y dotarse de una dosis de estoicismo.

Pero, siguiendo el mismo ejemplo cotidiano, si el norte fuera el fin último y se optara por viajar hacia el sur, se estaría transitando el tramo inapropiado. En esa situación la paciencia no suma y sólo hará que el objetivo se encuentre cada vez más distante. Cuando se tome nota del yerro, las chances de alcanzar el éxito habrán quedado a contramano.

Por eso es importante diferenciar situaciones y comprender que la paciencia debe permitir soportar con heroísmo los inconvenientes en el tránsito hacia el destino preciso, pero jamás puede ser una aliada cuando se ha fallado en la construcción del diagnóstico y todo se encauza en la dirección inversa.

Los gobiernos administran una infinita lista de disyuntivas. En algunos temas están bien orientados y saben adónde ir. Pueden dudar, pueden ser más lentos que lo esperable, hasta es posible que no encuentren las mejores herramientas o las personas ejemplares para lograr ese cometido. En esos casos, la paciencia es una virtud y es saludable ser tolerantes y otorgar mayores márgenes para que lleguen a destino en algún momento.

Pero en todo aquello en lo que, los gobernantes no encuentran la senda, cuando la quietud o el interminable zigzagueo demuestran desorientación, o peor aún, cuando se alejan del propósito, no corresponde tener paciencia alguna. Allí, la supuesta clemencia y comprensión se convierte en un disparate imperdonable. No se ayuda siendo cómplice de los desatinos, ni tampoco postergando los señalamientos frente a los desaciertos evidentes.

Aportar paciencia en esos asuntos que están prudentemente encaminados y en los que el tiempo es la variable para llegar a la meta parece muy atinado. Ser condescendientes frente al error grosero de los gobiernos, cuando es evidente que no dan en la tecla y deambulan sin brújula, o peor aún, cuando se recorre el rumbo opuesto, constituye una postura negligente y pone en evidencia una escasa inteligencia ciudadana.



Alberto Medina Méndez

albertomedinamendez@gmail.com

skype: amedinamendez

www.existeotrocamino.com

+54 9 379 4602694

Facebook: www.facebook.com/albertoemilianomedinamendez

Twitter: @amedinamendez



 Pronóstico
Buenos Aires
 Buscador
 Auspiciantes